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lunes, 29 de junio de 2026

El arte de la provocación: Cómo Lady Gaga y Chappell Roan reviven la estética del cine expresionista en sus videoclips

 


Si echamos un vistazo al panorama musical actual, es fácil caer en el cinismo. Abundan los vídeos coreografiados sobre fondos planos o pantallas verdes intercambiables, diseñados exclusivamente para rascar un par de segundos de atención en el algoritmo de TikTok. Sin embargo, el pop más transgresor de nuestra era está obsesionado con una de las épocas más perturbadoras, oscuras y hermosas de la historia del celuloide: el expresionismo alemán de los años 20.

Para entender lo que hacen hoy las grandes estrellas en pantalla, hay que recordar que aquella vanguardia europea no buscaba registrar la realidad, sino deformarla. Directores como Robert Wiene, Fritz Lang o F.W. Murnau utilizaban sombras asfixiantes, arquitecturas de geometría imposible y maquillajes teatrales desproporcionados para proyectar los demonios internos, la locura y el trauma de la posguerra directamente en el decorado.

Lady Gaga y Chappell Roan han entendido que un videoclip no es un mero trámite promocional, sino un lienzo de cuatro minutos. Detrás de sus propuestas visuales hay una línea directa que conecta con obras cumbre como El gabinete del doctor Caligari (1920) o Metrópolis (1927). Vamos a desgranar cómo estas dos fuerzas de la naturaleza han convertido el pop de masas en un auténtico fortín de culto expresionista.


Lady Gaga: La pionera del gótico pop y el renacimiento de Cesare


Stefani Joanne Angelina Germanotta (nacida el 28 de marzo de 1986 en Manhattan, Nueva York) dinamitó la industria musical desde su debut precisamente porque se negó a ser una estrella de pop convencional. Lo suyo siempre fue el peligro de la alta costura combinado con una teatralidad cruda y una fijación casi enfermiza por el cine de autor. Aunque sus primeros trabajos ya jugueteaban con la frialdad clínica y el gigantismo arquitectónico, su declaración de amor definitiva al expresionismo puro llegó en 2013 con "Applause".





En ese clip, Gaga utiliza su propio cuerpo como una extensión de las perspectivas distorsionadas del cine mudo. El momento álgido del vídeo —su rostro cubierto de pintura blanca, con trazos negros, caóticos y desalineados alrededor de los ojos— es un calco absoluto del perturbador maquillaje que lucía Conrad Veidt al encarnar al sonámbulo Cesare en El gabinete del doctor Caligari. Al erradicar el color por momentos y forzar la técnica del claroscuro (luces laterales violentas que rasgan la oscuridad), Gaga no solo homenajea una estética; utiliza la herencia alemana para plasmar el subtexto de la canción: la esquizofrenia de la fama y el monstruo en el que te convierte el escenario.

Para lograr esta densidad visual a lo largo de su carrera, la neoyorquina ha sabido aliarse con realizadores que entienden la cámara como un instrumento de distorsión psicológica:

  • Inez van Lamsweerde y Vinoodh Matadin: Este legendario dúo de fotógrafos de moda tomó las riendas de "Applause". Su genialidad radicó en aplicar la fotografía de vanguardia, jugando con simetrías desconcertantes en blanco y negro y texturas teatrales que emulan los decorados de cartón piedra de los años 20.




  • Steven Klein: El cerebro detrás del asfixiante universo de "Alejandro" (2010). Klein cambió el pop colorido por un monumentalismo industrial, donde las sombras duras y la arquitectura opresiva heredan directamente la frialdad distópica de las grandes urbes de Fritz Lang.




  • Francis Lawrence: El director que en "Bad Romance" (2009) construyó encuadres claustrofóbicos y habitáculos blancos de bordes afilados, obligando a Gaga a moverse con la rigidez espasmódica de los autómatas de la UFA (el principal estudio cinematográfico alemán de la época).





Chappell Roan: El expresionismo drag y las sombras del suspense psicológico



En el otro extremo del tablero temporal tenemos a Kayleigh Rose Amstutz, conocida universalmente como Chappell Roan (nacida el 19 de febrero de 1998 en Willard, Misuri). Ella abandera la nueva revolución de la música queer global, y lo hace apropiándose de los códigos del arte drag para llevar la provocación visual hacia terrenos impredecibles. Aunque las radios repitan en bucle "Good Luck, Babe!", la imaginería de sus vídeos se alimenta de la deformación, el melodrama exagerado y el suspense psicológico.

En piezas como "My Kink Is Karma", Chappell subvierte la norma del pop: no le interesa lucir perfecta o hegemónica, busca la incomodidad a través del exceso. Los decorados de este clip parecen extraídos de una pesadilla circense de los años 20. Las paredes angulosas y la iluminación artificial de fuerte contraste crean un espacio que parece cerrarse físicamente sobre ella. El clímax llega con el uso de las siluetas: sombras gigantescas, nítidas y amenazantes proyectadas sobre el fondo que imitan al milímetro el recurso que patentó F.W. Murnau en Nosferatu (1922) para evocar una sensación de peligro inminente e irrealidad surrealista.

Detrás de este festín para los ojos se encuentra un equipo creativo de confianza que opera con la precisión de una factoría cinematográfica de época:

  • Misha Sattar (Ramisha Sattar): Su directora creativa de cabecera y amiga íntima. Esta artista visual pakistaní-estadounidense es la arquitecta detrás de la cohesión estética de Chappell, encargada de inyectar esa teatralidad pictórica y oscura en cada sesión fotográfica y concepto de vestuario.

    (El enlace a la web de la artista visual Misha Sattar: https://www.ramishasattar.com/collage)


  • Hadley Hillel: El cineasta detrás de la cámara en joyas visuales como "My Kink Is Karma", "Casual" o "Naked in Manhattan". Hillel destaca por su uso del encuadre cerrado y movimientos de cámara cortantes, ideales para capturar la calculada locura de la artista.










La gran pantalla se muda al formato corto

Lo que nos demuestran los universos de Lady Gaga y Chappell Roan es que el videoclip musical ha dejado de ser el hermano menor del cine comercial. Al mirar hacia el expresionismo, ambas artistas demuestran una cultura cinematográfica voraz, traduciendo técnicas de hace más de un siglo para audiencias hiperconectadas. No se limitan a cantar; componen la escena, alteran la escala del plano y juegan con la psicología del espectador a través de la geometría pura, la luz ruda y la oscuridad del encuadre.

La próxima vez que le des al play al último lanzamiento de tus artistas preferidas, te propongo un juego: no mires solo al centro de la pantalla. Fíjate en las esquinas, en los ángulos muertos y en la agresividad de las sombras sobre la pared. El cine mudo que conmocionó a Europa hace cien años sigue gobernando, en secreto, los vídeos más virales de la actualidad.




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