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domingo, 5 de julio de 2026

La falacia del "cine español es malo": Autopsia a nuestros complejos culturales y tres obras maestras para combatirlos


Existe un deporte nacional en España que no requiere esfuerzo físico, pero se practica con una pasión desmedida: el desprecio sistemático a nuestra propia cinematografía. Seguro que has escuchado el mantra en más de una reunión familiar o barra de bar: "Es que el cine español es malo""Es que solo hacen películas de la Guerra Civil o comedias rancias".

Esta desconexión ciega que roza el cuñadismo cultural delata un analfabetismo cinematográfico preocupante. Consumimos blockbusters norteamericanos de dudosa calidad sin rechistar, perdonando guiones planos y efectos digitales clónicos, mientras que a las producciones patrias les exigimos una perfección quirúrgica para, al final, despacharlas con un prejuicio sistemático.

Hoy toca mirarnos al espejo y desmontar este complejo de inferioridad. Porque la realidad es incontestable: tenemos un cine extraordinario, valiente y con una identidad visual arrolladora. Solo hace falta quitarnos las anteojeras y atrevernos a mirar.

El desdén hacia el cine propio no es una cuestión de calidad, sino de percepción cultural. Durante décadas, se ha inoculado el falso mito de que el cine español carece de variedad o de músculo técnico. Se reduce una industria diversa, que abarca desde el cine de autor más premiado en festivales internacionales hasta el cine de género más puntero, a un puñado de clichés políticos o humorísticos.

Lo irónico es que, mientras aquí se le da la espalda, directores de la talla de Quentin Tarantino, Guillermo del Toro o Martin Scorsese han alabado públicamente la crudeza, la originalidad y la falta de complejos de los realizadores españoles. Si quieres redescubrir la grandeza de nuestra pantalla y purgar los prejuicios de una vez por todas, aquí tienes tres paradas obligatorias que cambiaron la historia del cine (y no, ninguna habla de trincheras).

1. 'El día de la bestia' (Álex de la Iglesia, 1995) — El triunfo del esperpento satánico


Antes de que el cine de género actual abrazara el terror con comedia negra, Álex de la Iglesia parió una absoluta obra maestra de la irreverencia. La premisa es tan delirante como brillante: un cura vasco (Álex Angulo) concluye que el Anticristo nacerá en Madrid el 25 de diciembre y, para frenarlo, se alía con un heavy aficionado al death metal (Santiago Segura) y un timador de la parapsicología (Armando de Razza).

Por qué rompe el prejuicio: De la Iglesia fusionó el esperpento de Valle-Inclán con el cine de acción apocalíptico de Hollywood, pero ambientado en un Madrid sucio, pre-navideño y decadente. La escena en el cartel de Schweppes de la Gran Vía o las Torres Kio en construcción no solo son hitos visuales, sino una feroz crítica social a la España del pelotazo y la pérdida de valores. Es adrenalítica, divertidísima y técnicamente impecable.



 

2. 'Abre los ojos' (Alejandro Amenábar, 1997) — La vanguardia existencial que cegó a Hollywood



Con apenas 25 años, Alejandro Amenábar firmó un thriller psicológico y de ciencia ficción que dinamitó las convenciones del cine europeo. La historia de César (Eduardo Noriega), un joven guapo y adinerado que sufre un terrible accidente que le desfigura el rostro, se convierte rápidamente en un laberinto mental donde los límites entre el sueño, la realidad y la tecnología de criogenización se difuminan por completo.




3. '[REC]' (Jaume Balagueró y Paco Plaza, 2007) — La reinvención global del terror claustrofóbico



Cuando parecía que el subgénero del found footage (metraje encontrado) estaba agotado tras El proyecto de la bruja de Blair, Balagueró y Plaza encerraron a una reportera (Manuela Velasco) y a su cámara dentro de un edificio de vecinos de la Rambla de Catalunya infectado por un virus letal y demoníaco.

  • Impacto internacional: Cambió las reglas del juego a nivel mundial. Su ritmo frenético en tiempo real y su realismo sucio provocaron infartos en salas de todo el globo y propiciaron un remake estadounidense casi inmediato (Quarantine).

  • Identidad propia: Lo brillante de [REC] es que no intenta imitar el terror americano; su fuerza reside en su costumbrismo español. Las dinámicas de la comunidad de vecinos, la portera, el matrimonio mayor... todo resulta tan sumamente reconocible que el horror se vuelve doblemente asfixiante.




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